domingo 15 de julio de 2007





domingo 8 de abril de 2007

No-nuestro y expropiado

En el departamento, se me ocurre, sería más complicado generarme un circuito de orden que ceder un lugar para cada cosa, hasta llegado el momento de reemplazarla, como poner una mujer inmediata en el espacio de la mesa de trabajo. Si bien, el ejemplo no viene a mi caso. Lo más curioso en esta soledad será entonces que las primeras horas del día me despierten con una mezcla de ternura y de insistencia, como a un colegial. Nunca me había gustado la mañana -me la salteaba como a la hora de dormir-. Pero ahora las paso escribiendo palabras como ritmos, como cascadas, ráfagas de protones u otra ficción comparablemente absurda. ¡Preocuparse por la critica parece tan lejano! -éste suspiro no es de alivio-.
A través de la música que corre en mi “maquina de discos” proyecto todavía las mismas fantasías de skitzo rocker que imaginaba de chico cerrando los ojos; los cables y los amplificadores, a los amigos imaginarios preparando esa suerte de serenata-comando que despertaría a la doncella y a todo el barrio, para avergonzarla ante sus padres por coquetear con un rebel con mala voz.
No recuerdo haber alimentado esa clase de fantasía pero en un escenario grande, con miles y miles de espectadores, lo cual sería el colmo de la soledad. Sin embargo, desde que nadie parece merecer serenatas tan especiales (con épicos arrestos policiales, en lo posible), me limito a pequeños bares de oyentes con mal gusto, que reconozcan la actitud. Después abro los ojos, me saco los audífonos y preparo algo para comer. Quiza quiera fumar un cigarro, pero una vez satisfechas las falsas necesidades, el suelo desaparecerá y ya estaré caminando osadamente por la enrarecida atmósfera de ese abismo que no tiene mar, ni vuelta atrás, ni destino.

jueves 5 de abril de 2007

Un nuevo punto de partida

Ya está todo explicado: descendemos del mono, la partícula mínima es la molécula y adivinen qué: una explosión universal lo generó todo. ¡De película!

Creo que entiendo el triunfo de la música, la televisión y el analfabetismo. Los lenguajes vienen cargados de aburrimiento y repetición de la percepción. El pensamiento se ha vuelto obsesivo, la descripción del mundo ha desencadenado un fenómeno social por el cual los hombres parecen más bien rumiantes. Aún así, no hemos explicamos nada.

Las palabras generaron problemas nuevos y más complejos que solamente atinamos a solucionar con más palabras. Una pregunta hace a la otra. ¡Infinitas preguntas! Preguntas que rayan en lo filosófico, filosofías que rayan en la aberración intelectual; confusión y tiempo perdido. Y cuando sucede algo inexplicable se nos aflojan las tripas. Parece que las palabras sirven para estrangular el recto humano. "¡No toques eso, caca, caca!"
La situación es triste. Hasta la palabra "amigo" presupone un código. Ésta es la torre de Babel de nuestras sociedades, un motivo más para nuestras soledades.

Hasta el más idiota puede razonar, pero las idioteces siguen sucediendo. Occidente dice: "Todo lo que comienza se termina". Sin embargo, reconocen que el espacio es infinito. Con todo, la gente vive apretujada en las grises construcciones y todo el mundo se pregunta qué hacer con la basura. ¡Basura! Basura es la ley, la teoría y la hipótesis de la ciencia, esa es la basura que serán prejuicios para perseguir y aplastar la libertad perceptiva de los nenes del futuro y de tantos otros que supuestamente están enfermos.

Basura = creencias, doctrinas, sistemas, escuelas y movimientos. Catolicismo, Existencialismo, Taoísmo, Chamanismo, Comunismo, Capitalismo, = Bla bla, bla. Respecto al existencialismo, confieso nomás estar al tanto del desagradable aspecto de Sartre y me imagino los de problemas "existenciales" que eso le habrá generado.

Entendemos que la vida nos propone problemas. Uno de los básicos: el hambre. Para pensar boludeces primero hay que comer algo, aunque... ¡Claro que hay muchos que se ganaron el pan escribiendo boludeces!

La humanidad está enferma por el uso abusivo de la mente. En la cúspide de nuestra razón recibimos la invitación al silencio. Está ahí, accesible a pesar de nuestro miedo. Éste es el nuevo principio, un nuevo punto de partida hacia nuevos mundos perceptibles, como en los sueños, aunque más despiertos que nunca.